Colección antinflamatoría

Antinflamatoría

La inflamación es la respuesta a una agresión, ya sea por la entrada de un microorganismo (bacteria, virus, hongo) o sustancia tóxica. El sistema inmunitario responde a ello para evitar el daño mediante un efecto barrera o para restaurar el tejido afectado en caso de haber pasado esa barrera. Visiblemente se produce rojez, hinchazón, dolor y calor en la zona afectada.

Sin embargo, cuando la inflamación es crónica el cuerpo no llega a reparar los tejidos y reacciona con una respuesta inflamatoria a tejidos propios se pueden desarrollar enfermedades autoinmunes como psoriasis, artritis o alergias.

La alimentación juega un papel muy importante en la inflamación crónica. Ciertas sustancias ingeridas de manera continuada (azúcares y harinas refinados, como los jarabes de glucosa, aceites refinados, bebidas gaseosas, tabaco, alcohol, picante en exceso, grasas trans, carne procesada...) pueden aumentar la permeabilidad del intestino y dejar pasar a la sangre sustancias que no deberían y contra las que el sistema inmune reacciona provocando así la respuesta inflamatoria.

Otros alimentos sin embargo tienen el efecto contrario y por tanto son capaces de reducir la inflamación. Estos son: ácidos grasos omega-3 como el pescado graso y frutos secos, hierbas y especias como jengibre y cúrcuma, frutas y verduras, proteínas saludables y en general alimentos libres de tóxicos, como los productos ecológicos.